Una de las ventajas más claras del acceso al internet es la variedad de información. Con un solo clic podemos ingresar a bases de datos de bibliotecas en cualquier parte del mundo. Publicaciones especializadas comparten, en un instante, artículos con lo más reciente acerca de temas científicos, históricos, sociales, artísticos. Un músico puede realizar un anuncio sobre su más reciente trabajo, y miles de personas se enteran en un abrir y cerrar de exploradores.

 

Pero también tiene una gran desventaja: la variedad de información el mismo beneficio se puede convertir en un grave problema si no sabemos discernir entre un dato real y comprobado, y otro que puede ser apenas rumor o una mentira absoluta.

 

Cuando tenemos situaciones como el Covid-19, nos enfrentamos a un bombardeo de información que se nos puede ir de las manos, sobre todo a los que no somos periodistas, analistas o científicos. Y, seamos honestos, existen medios de comunicación que están más preocupados por vender ejemplares o atraer clics, así que se olvidan un poco de la ética que les pide investigar y comprobar lo que llega a sus manos.

 

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