Los científicos piden precaución, pero instan a que no cunda el pánico ante la variante ómicron, hasta el momento sobre los potenciales peligros de la variante.

 

Las elevadas tasas de infecciones en regiones específicas de Sudáfrica sugieren la plausiblidad de esta teoría. No obstante, los estudios científicos demostrarán con certeza si esto es así.

 

Todavía no está claro, pero es posible que la variante ómicron requiera de tratamientos diferentes para los pacientes gravemente enfermos. Por ejemplo, puede ser que la nueva variante sea resistente al tratamiento con anticuerpos monoclonales o pueda escapar a la inmunidad generada por las vacunas.

 

Es interesante resaltar que la variante ómicron parece estar, desde el punto de vista evolutivo, más relacionada con la variante alfa que con la delta, que es la actualmente dominante.

 

Es posible que se haya desarrollado a partir de la variante beta, que circulaba por el sur de África a principios de 2021. Ómicron comparte tres mutaciones con delta. Aunque los actuales test de antígenos y los PCR son capaces de detectar la variante ómicron, una de esas mutaciones puede afectar a nuestra capacidad de detectarla mediante recuento de plaquetas.


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