La ubicación geográfica del puerto ruso de Kaliningrado ha hecho que durante décadas haya sido calificado como un "enclave estratégico". Pero en los últimos tiempos esa posición se ha vuelto incómoda.


Situado en la costa sur del mar Báltico, se encuentra flanqueado Lituania y Polonia, dos estados miembros de la Unión Europea (UE) y de la OTAN, lo que lo hace vulnerable a las crecientes tensiones generadas por la invasión rusa de Ucrania.


El viernes pasado, la empresa estatal de ferrocarriles de Lituania, LTG, anunció que impedirá que transiten por ese país rumbo a Kaliningrado los bienes rusos sancionados por la UE, incluyendo materiales de construcción, metales y carbón.


La medida fue cuestionada por el gobernador de Kaliningrado, quien advirtió que casi la mitad de las importaciones de ese territorio se verán afectadas.


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