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Las mujeres que hicieron posible la Independencia y casi desaparecieron de la historia



La Independencia de México también tuvo espías, contrabandistas de información, financiadoras, propagandistas y combatientes mujeres. Mientras los grandes nombres masculinos terminaron convertidos en estatuas y avenidas, cientos de mujeres transportaron mensajes, escondieron insurgentes, consiguieron armas, entregaron dinero y vigilaron movimientos realistas. Algunas terminaron encarceladas, perdieron sus propiedades o fueron ejecutadas. Los archivos muestran algo que durante mucho tiempo quedó fuera del relato tradicional: la guerra también dependió de ellas.

Josefa Ortiz de Domínguez es probablemente el ejemplo más conocido. Su intervención permitió advertir que la conspiración de Querétaro había sido descubierta, acelerando el levantamiento de septiembre de 1810. Pero reducir la participación femenina a aquella advertencia reproduce justamente el problema. Investigaciones del INEHRM documentan mujeres actuando como correos, espías, conspiradoras, abastecedoras e incluso soldados, funciones especialmente importantes en una guerra donde comunicar información podía significar la diferencia entre una emboscada y una retirada.

Leona Vicario llevó esa participación todavía más lejos. Integró la sociedad secreta de Los Guadalupes, una red que proporcionaba información, armas y recursos a los insurgentes. Utilizó parte de su patrimonio para apoyar la causa, transmitió noticias sobre movimientos realistas y colaboró con la prensa insurgente. Las autoridades terminaron recluyéndola y confiscando sus bienes, pero consiguió escapar y continuar vinculada al movimiento. Después de la guerra incluso tuvo que defender públicamente que sus decisiones habían sido políticas y propias, no producto de su relación con Andrés Quintana Roo.

Y hubo mujeres que pagaron con la vida. Gertrudis Bocanegra participó en redes de comunicación insurgentes en Michoacán, transmitiendo información sobre movimientos realistas y colaborando con recursos y víveres. Fue capturada y fusilada en 1817. Los expedientes conservados muestran además numerosos casos menos conocidos de mujeres procesadas por “infidencia”, el delito utilizado por las autoridades virreinales contra quienes apoyaban la rebelión. Sus nombres rara vez aparecen en los grandes relatos, pero precisamente sus procesos judiciales permiten reconstruir hoy cuánto participaron.

Su importancia también estaba en el dinero y la logística. Documentación histórica recopilada por el INEHRM describe mujeres que entregaban dinero y joyas para fabricar rifles, cañones y municiones, conseguían papel y tinta para periódicos insurgentes, enviaban alimentos y ropa o auxiliaban a las familias de combatientes muertos y encarcelados. No todas dispararon un arma, pero una guerra tampoco puede sostenerse únicamente con soldados: necesita información, recursos, redes de abastecimiento y personas capaces de mantenerlas funcionando.

Lo más revelador es que muchas fueron castigadas precisamente porque las autoridades entendieron que representaban una amenaza real. El Archivo General de la Nación conserva documentos sobre mujeres que actuaron como emisarias, espías, enfermeras y combatientes. Incluso existe un escrito insurgente de 1814 dirigido específicamente a ellas que comenzaba con una invitación extraordinariamente directa: “A la guerra americanas”. El documento convocaba a las mujeres de Nueva España a participar activamente junto al movimiento de Morelos e Hidalgo.

La pregunta entonces no es por qué hubo tan pocas mujeres en la Independencia, sino por qué durante tanto tiempo aprendimos tan poco sobre ellas. Investigaciones históricas recientes están reconstruyendo esas trayectorias y mostrando una guerra mucho más compleja que la protagonizada únicamente por grandes caudillos. Josefa Ortiz y Leona Vicario fueron fundamentales, pero estuvieron lejos de ser excepciones solitarias. Detrás de muchos ejércitos insurgentes existieron redes femeninas que transportaban información, dinero, comida y armas. México también consiguió su Independencia gracias a mujeres cuyos nombres la historia tardó dos siglos en volver a buscar.

Fuentes: Archivo General de la Nación, “Mujeres insurgentes” y documentación de Operaciones de Guerra; Moisés Guzmán Pérez, “Las mujeres de la Independencia: la sutil mutación”, Historia de las Mujeres en México, INEHRM (2025); Centro de Investigaciones y Estudios de Género de la UNAM (2026); Carmen Saucedo Zarco, Ellas, que dan de qué hablar. Las mujeres en la Guerra de Independencia, INEHRM; Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM.

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