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La era de las revueltas: por qué el mundo vive una ola global de protestas juveniles




El Rastreador de Protestas de Carnegie registró 53 manifestaciones con más de diez mil participantes en 33 países durante 2025, la cifra más alta desde que ese estudio comenzó a medirse en 2017. Lo distintivo de esta ola no es solo su tamaño, sino quién la protagoniza: una generación —la Generación Z, nacida aproximadamente entre mediados de los años noventa y 2010— que ha demostrado una capacidad inédita para derribar gobiernos sin necesariamente controlar lo que viene después.

Nepal se convirtió en el caso de referencia. En septiembre de 2025, el intento del gobierno de censurar redes sociales para ocultar el lujo ostentoso de la élite política —en un país con altísimo desempleo juvenil y corrupción sistémica— desató en apenas 48 horas un levantamiento popular que incendió el Parlamento y la Corte Suprema, dejó más de 70 muertos y forzó la renuncia del primer ministro K.P. Sharma Oli. Los manifestantes, coordinados a través de Discord y TikTok, llegaron a elegir por votación digital a una primera ministra interina, un experimento de "democracia directa" que, meses después, empieza a mostrar las mismas tensiones que cualquier proceso político tradicional, de cara a las elecciones programadas para marzo de 2026.

El patrón se repitió, con variaciones locales, en Madagascar —donde las protestas por cortes eléctricos y nepotismo llevaron a la salida del presidente Andry Rajoelina y la toma del poder por los militares—, en Indonesia —tras conocerse que los diputados cobrarían salarios mensuales de 14,000 dólares frente a un ingreso promedio muchísimo menor—, en Marruecos, y en Perú, donde la destitución de Dina Boluarte en octubre de 2025 no resolvió el malestar de fondo: el nuevo presidente interino, José Jerí, enfrenta protestas continuas pese a adoptar un discurso de mano dura similar al de Nayib Bukele.

Un modelo matemático de Bloomberg Economics identifica un factor común: los países con una edad media de población entre 15 y 30 años, combinada con una penetración creciente de redes sociales, tienen un riesgo mucho mayor de disturbios civiles que las naciones con poblaciones más envejecidas. Para 2026, ese mismo modelo señala a Etiopía, Angola, Guatemala, República Centroafricana, República del Congo y Malasia como los países con mayor riesgo de inestabilidad.

La pregunta que queda abierta —y que analistas de distintos medios comparan con la Primavera Árabe de hace quince años— es si estas movilizaciones lograrán traducirse en cambios políticos duraderos o si, como ocurrió en buena parte del norte de África en la década de 2010, la energía de la calle se disolverá sin construir instituciones capaces de sostener las demandas que la motivaron. Las redes sociales han demostrado ser extraordinariamente eficaces para movilizar; construir una alternativa política estable a largo plazo sigue siendo, hasta ahora, un desafío mucho mayor.

Fuentes: Expansión (México), El Informador, La Tercera/Bloomberg Economics, Global Voices, France 24, Wikipedia (Protestas de la Generación Z), CIDOB.

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